lunes, 15 de junio de 2026

Historia del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut de Abate Prévost

 

En Historia del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut, Abate Prévost explora una pregunta incómoda para la época: ¿qué ocurre cuando el amor pesa más que los principios?

Escrita por Abate Prévost y publicada en el siglo XVIII, es el preámbulo de la novela moderna. Utiliza el argumento de “hacer cualquier cosa por amor o por estar con el amado o amada” para demostrar cómo el amor transforma a las personas. Esta transformación no solo se manifiesta en las acciones, sino también en la forma en que los personajes entienden y justifican sus decisiones. Pero la novela no es revolucionaria solo por eso, anticipa una característica de la narrativa moderna: tiene personajes complejos cuyas acciones no pueden juzgarse únicamente desde la moral o las costumbres, sino también desde sus contradicciones internas. 

El caballero cae ante los encantos de la señorita y rápidamente comprende que se ha enamorado. Manon consciente de su belleza y el poder que tiene sobre los hombres no quiere sino una vida llena de lujos y riquezas. Para ella, el amor es solo un medio para lograr su propósito. 

Des Grieux se traiciona a sí mismo; enfrenta a su padre, engaña a otros, usa a su mejor amigo y a cualquiera que pueda llegar a servirle. Para él, no se trata de expresar el amor, se trata de caer ante él, dejarlo crecer de manera libre sin ninguna condición, sin exigir nada a cambio, vivir una pasión que cree no tendrá jamás en su vida. Por eso, perdona las múltiples infidelidades de su amante, cae en la ludopatía, mata por estar al lado de ella. Manon encuentra en el caballero Des Grieux una obstinación que la lleva a enternecerse y compadecerlo. 

El narrador en primera persona convierte al lector en cómplice de Des Grieux. Como toda la historia está filtrada por su mirada, incluso sus acciones más cuestionables adquieren una lógica emocional que las vuelve comprensibles y despierta cierta compasión por cada acto realizado en nombre del amor. Gracias a esa voz narrativa, lo que podría leerse como un simple escándalo moral termina convirtiéndose en una experiencia de profunda intimidad emocional.

Dos siglos después, Des Grieux sigue incomodando porque sus excesos no nos resultan del todo ajenos. La importancia de esta novela no reside en presentarnos un amor ejemplar o ideal, sino en recordarnos que seguimos preguntándonos hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar en nombre del amor.



lunes, 30 de marzo de 2026

Trilogía africana de Chinua Achebe: las contrapulsaciones que nos mueven

 

El libro más leído en la literatura africana moderna es Todo se desmorona de Chinua Achebe, escritor, poeta, profesor y crítico nigeriano. 

Achebe es considerado el padre de la literatura nigeriana moderna por una obra en la que, desde lo más genuino de la tradición oral igbo, ofrece una visión del mundo a través de proverbios, rituales, normas, festejos, historias fundacionales, cuentos y canciones.  

En esta trilogía africana Debolsillo presenta tres novelas que pueden ser consideradas parte de una saga, Todo se desmorona (1958), Me alegraría de otra muerte (1960) y La flecha del dios (1964). Allí se encuentra la historia de Okonkwo, Obi y Ezeulú: héroes, antihéroes y sacerdotes. En ella, el autor presenta la tradición igbo, el impacto de la colonización en la cultura nigeriana y la desintegración de estas tradiciones en la búsqueda de una “salvación” ofrecida por el cristianismo. 

En Todo se desmorona, Achebe ubica al lector en el primer plano, construyendo escenas que permiten ver que la tierra de los vivos no estaba muy lejos del reino de los antepasados. El personaje principal es Okonkwo; un guerrero que vive en una aldea igbo, un hombre fuerte que lucha por una posición y alcanza riquezas por su propio trabajo y orgullo. Okonkwo debe librar una serie de obstáculos relacionados con la propia tradición, con su instinto de ser siempre el ejemplo incluso si eso le rompe el alma. El guerrero cae en desgracia, es desterrado, paga su castigo y regresa. Cuando lo hace, las cosas ya no son iguales: se encuentra con los cristianos, que lo llevan a la muerte. 

En Me alegraría de otra muerte, Obi Okonkwo, el nieto del guerrero es el primer hombre de la aldea en salir y estudiar en Inglaterra y al regresar vive en Lagos. Hay una narración cercana al fluir del pensamiento del personaje en torno a tomar la decisión de casarse o no con Clara una Osu (paria). Obi es un funcionario que lucha en contra de la tentación del soborno para poder pagar sus cuentas, demostrar su posición económica y librarse de los conflictos internos que evidencian el efecto de la colonización y la tensión —esa contrapulsación— entre el cristianismo y la cultura igbo. 

En La flecha del dios, se presenta la caída de un sumo sacerdote del dios Ulu llamado Ezeulu. Esta caída se da por el enfrentamiento interno que tiene el sacerdote como guía espiritual en una comunidad (Umuaro) dividida, entre las creencias tradicionales y las nuevas impuestas por el cristianismo. 

Leer a Chinua Achebe es volver a la raíz, a la tierra que hizo crecer lo que somos como pueblo, como seres humanos que pertenecen a algo. Más allá de conocer la cultura igbo, es también un recordatorio de lo que otros han hecho en nosotros y de lo que aún permanece en formas de vida ajenas.

Achebe es un referente de la literatura nigeriana, pero su historia —y la de su tribu— es mucho más cercana a Latinoamérica de lo que creemos. 




domingo, 1 de febrero de 2026

La novela como ventana: Kentukis de Samanta Schweblin


Samanta Schweblin nació en Argentina y vive en Alemania. Ha escrito desde la distancia sobre lo extraño y lo inquietante: atmósferas, escenarios y silencios. Escribe cuentos y novelas y es una de las autoras latinoamericanas más reconocidas en la actualidad. Para ella, la lectura es una forma de desaparecer, en la que no hay conciencia de las palabras justo cuando se está frente a ellas y, cuando la literatura funciona, se suspende cualquier regla del mundo posible, incluido el tiempo. 

En la novela Kentukis, Schweblin presenta aquello inquietante de los seres humanos: en un espacio y un tiempo no muy lejanos, las personas pagan por ser quienes miran o por tener un kentuki, un aparato novedoso que se convierte en la solución para algunos como mascota de compañía o simplemente como una ventana abierta a una vida que se asigna en cualquier parte del mundo y que, en definitiva, no tiene nada que ver con la de quien observa. Kentukis es una novela en la que la vida se observa y se vive a través de otros. Algunos permiten que otros entren en su vida; otros se conforman con ver.  

Se establece así una relación entre el kentuki y su amo. Esa relación puede variar tanto como los propios humanos; lo interesante allí es que a pesar de que todos tengan las mismas posibilidades, en cada vínculo la forma de comunicación es distinta.

Más allá de lo que son y de lo que ven, quienes miran intentan tener una salida a la vida que llevan, una escapada y una búsqueda de lo que no pueden tener. Una especie de oportunidad de ser otros, de estar en otros lugares. 

En cambio, quienes tienen a su kentuki, no quieren ser otros, pero sí quieren estar con otros. Una profunda soledad los acompaña y tener un kentuki se convierte en una forma de sobrellevarla.

Hay una constante agonía en cada una de las relaciones. Una forma de tortura. Pero la autora encuentra la forma de crear empatía y un vínculo, como si la propia novela fuera un kentuki, al que vemos desde la ventana. Hay un misterio que no se revela y, por ello, genera una motivación. No todas las historias tienen un cierre, algunas se quedan en pausa y la tensión con la que las maneja lleva a esperar un desenlace. De alguna manera juega con los lectores haciendo que la literatura funcione en tiempo real. Una literatura que se construye entre dos, de manera única.




domingo, 25 de enero de 2026

A dónde va el amor cuando dejamos de amar

Sobre Unos cuantos sueños de Chimamanda Ngozi Adichie

Chimamanda Ngozi Adichie nunca deja de sorprender. En Unos cuantos sueños, su más reciente novela, vuelve a explorar con delicadeza la intimidad emocional y los silencios de las mujeres.

Chimamanda nos conduce a la vida de cuatro mujeres soñadoras, sostenidas por una convicción íntima y por una voz que no busca reivindicarse. No pretende justificarse ante nadie: simplemente se permite estar, existir. Porque no deberíamos pelear por un lugar en el mundo cuando, por naturaleza, ya nos pertenece.

Los sueños no aparecen al azar en el título de la novela. Chiamaka desea que alguien la conozca tal como es, sin sentirse obligada a mostrar gratitud por el simple hecho de ser amada. Zikora, abandonada por la persona que ama, gesta un dolor profundo: expulsa de su cuerpo aquello que tampoco le ha permitido sanar, un aborto que abrazaba en silencio. Omelogor es una mujer poderosa, inteligente y con dinero, aunque la persigue la frase de un familiar: “no hagas como si te gustara la vida que llevas”.

Pero los sueños que realmente atraviesan la novela son los de Kadiatou. Esos sueños se remontan a su infancia, cuando crecía en una aldea de Guinea. En cada sueño, Kadiatou sigue esperando a su padre, quien murió en una mina. Junto a su hermana es sometida a la ablación genital como parte de una tradición. Allí su hermana, a la que adoraba, muere.

En su tribu, las niñas se casan con sus parientes para mantener el linaje. Su destino lo definen los hombres. Tiene que casarse. Tiene un hijo, que muere siendo pequeño. Luego pierde también a su esposo. Embarazada, huye de los silencios y de las acusaciones.

Lejos de Guinea, las cosas no resultan como había pensado. Un día, cuando Kadiatou siente que al fin las cosas marchan bien, que todo es como debe ser, un hombre abusa de ella. En medio del caos, ella lo confronta y lo denuncia. Todo pasa tan rápido. Ella solo quiere regresar a su vida de antes, hacer como si no hubiese pasado nada.

Unos cuantos sueños nos presenta precisamente esto, historias como las de tantas mujeres que han tenido que luchar en su propio entorno y a través del miedo, nos muestra el poder de lo esencial, de aquello que llevamos dentro y que no tenemos que explicarle a nadie, incluso cuando no sabemos a dónde va el amor cuando dejamos de amar. 




lunes, 12 de enero de 2026

Mi marido de Rumena Bužarovska: sobre mujeres, maridos y finales brillantes

 

Mi marido es una colección de cuentos escrita por Rumena Bužarovska. Rumena nació en Macedonia, es profesora de Literatura Americana, traductora y escritora. Trabaja en un proyecto escritural que les da voz a las mujeres y este libro de cuentos fue publicado por Impedimenta en 2023.

En Mi marido, con un tono mordaz, agudo, sarcástico y real, la autora presenta a los lectores la visión de muchas mujeres y también de muchos maridos. En esta colección hay once cuentos en los que aparece una mujer que odia a su marido, un hombre que se cree un buen poeta (Mi marido) y a quien no le dice lo que piensa por temor a su mal humor. También escribe sobre un marido muerto y los recuerdos que detona una Sopa en medio del duelo: no la mortifica la ausencia de su esposo ni las imágenes que la acompañan; lo que duele es la ausencia de su madre cuando era pequeña y tener que calentar aquella misma sopa. En Adulterio, descubre que su esposo tiene un amante y debe resignarse a no “parecer una loca”. En Genes, el marido recibe la noticia de que es adoptado. En Nido vacío, la madre recupera su tiempo y encuentra la oportunidad de ser ella. 

Rumena, con su obra, es la voz de mujeres que nos muestran que a veces la maternidad no se disfruta, que no hay conexión con los hijos, que existen silencios obligados para evitar la confrontación con el marido, que hay amantes convertidos en luz, maridos comprensivos que le procuran el placer y la felicidad a su esposa, incluso con otro. Los celos de una esposa sobre el cariño que le brinda el marido a su hija y la angustia al equivocarse frente a él.

Estos cuentos de mujeres reafirman secretos a voces, pero no se trata de los personajes ni del tema. Se trata del lenguaje, del tono en el que están escritos, de ese humor que nos atrapa y especialmente, estos cuentos son brillantes por la forma en la que cierra cada uno. La estocada final, la bandera puesta en la cima de la montaña. 

…Pero a veces, de noche, se arrima a mi cuerpo susurrándome “orquídea, ábrete! Y yo me abro. 



sábado, 27 de diciembre de 2025

El invencible verano de Liliana: la ausencia que dura siempre


No se escribe sobre la muerte para sanar. Se escribe para sobrellevar los días que nunca volverán a ser como antes, para mantener vivo el recuerdo de alguien y para honrar lo que era. Escribir sobre la muerte y el dolor que provoca la ausencia es una forma también de encontrar preguntas y de vez en cuando hallar una señal que se toma como respuesta. Escudriñar en los hechos, repasar una y otra vez las últimas palabras que se cruzaron, los planes que quedaron pendientes, la vida que quedó por delante, el camino amplio y largo que no se anduvo nunca. Buscamos en las fotografías, en las palabras escritas, en la ropa, en lo último que dejó, en los espacios que habitó. Convertimos todo ello en un altar para enaltecer el último paso. Armamos un rompecabezas al que siempre le va a faltar la pieza del medio.

Pues bien, Cristina Rivera Garza escribió El invencible verano de Liliana para mostrar todo ese proceso. Un libro en el que denuncia el feminicidio de Liliana, su hermana, cuando ella tenía 20 años. Más allá de las respuestas que la autora quiere encontrar, se trata de la honra que se le hace a una mujer libre. Una mujer que no tuvo como tantas otras la posibilidad de salir de la violencia que se ejerce sobre nosotras por el hecho de ser mujeres.  

En El invencible verano de Liliana resuenan la idea del amor, de las relaciones, del duelo, la injusticia y la de la impotencia. La culpa que sienten los que están alrededor por lo que no pudieron ver. Cristina nos lleva paso a paso por lo sucedido en el apartamento que habitó Liliana mientras estudiaba arquitectura en Ciudad de México. Con la dedicación de un historiador y arqueólogo, reconstruyó los días de Liliana desde su adolescencia y juventud, a través de lo que escribió en las cartas, notas y cuadernos. Liliana transcribió poemas, escribió cartas a sus amigos y amigas, mantuvo correspondencia con su padre y nunca dijo nada sobre lo que pasaba con su victimario.

Liliana escribía sobre el amor y el lenguaje le sirvió para liberarse. Para los compañeros de universidad, ella era la líder del grupo, la que amaba y cuidaba de todos y la que no quería estar sola. En uno de sus cuadernos transcribía apartados de libros que le gustaban, como aquellas famosas palabras de Albert Camus: “En mitad del invierno aprendía por fin que había en mí un verano invencible”.  

Y esa muerte inesperada duele, como todas. Y duele diferente, desde la impunidad. No debía morir, como no debe morir ninguna mujer a manos de amigos, novios ni exparejas. Este invencible verano de Liliana busca solo una cosa: la libertad, incluso después de la muerte. 




jueves, 9 de octubre de 2025

El día de los dos goles de Jerónimo García Riaño: los momentos de nuestra historia

 

Existen momentos de nuestra historia que siempre queremos recordar y otros que suprimimos con la esperanza de que no hubieran ocurrido o que no nos hubieran pasado a nosotros. La memoria a veces se torna un poco juguetona y aparece como especie de unicornio de las montañas. El primer amor, el de barrio, puede resultar para muchos un recuerdo inocente, esas sensaciones que nos hacían temblar con solo escuchar el nombre de la persona que nos gustaba. Ese primer amor no siempre fue dulce: el amor no correspondido, a menudo, se convierte en la razón de la primera decepción amorosa o de un primer corazón roto.

Jerónimo García Riaño es un escritor nacido en Armenia, Quindío, en 1978 y, a la edad en que se enamoró por primera vez, tendría unos doce años. Es en 1990 cuando transcurre su primera novela, publicada en 2018 y reeditada por Clu Editores en 2025, El día de los dos goles. Esta novela toma dos aspectos importantes para la vida del autor, el primer amor y el fútbol. No es de extrañar que eligiera justo el día en que la selección de Colombia jugara un partido decisivo en el mundial de fútbol con la selección de Alemania para poder contar la historia de David, un niño de barrio que esperaba la respuesta de la niña que le gustaba y a quien había entregado días antes un casete con una selección de canciones que, según él, esperaba enamorarla y aguardaba la respuesta que daría paso a su primer noviazgo.

Aunque El día de los dos goles fue escrito mucho tiempo después y, a pesar de que los escritores ya no estamos en los libros que ya fueron escritos, volver a publicar esta novela es darle un nuevo respiro: una oportunidad para que ahora, después de tantas cosas que la humanidad ha pasado y por las que atraviesa, sea una proeza volver con la memoria, con la melancolía, recordarnos los niños que fuimos, el amor inocente que sentimos y la esperanza con la que atravesamos aquellos días.

Jerónimo tiene la capacidad de sumergirnos en mundos pasados que tal vez extrañábamos y no sabíamos. Ubica al lector en el contexto histórico y político no solo con aquel partido de fútbol, sino también con las canciones que David dedica y tararea, las noticias que lee el padre en el periódico y las interacciones entre clases sociales que se funden en una cancha de barrio o con unos guayos nuevos.

Pero esta obra no solo es una novela de amores adolescentes, sino también una fotografía de las relaciones complejas entre las personas, los celos, la amistad, el silencio, la espera y las despedidas. Es una oportunidad para volver a lo que fuimos. 





lunes, 11 de agosto de 2025

“Solaris” de Stanislaw Lem, un viaje a la profundidad


Impedimenta publicó en 2011 la novela traducida directamente del polaco, “Solaris”. Una obra maestra de la literatura moderna, escrita por el autor de culto Stanislaw Lem, y reconocida como un clásico indiscutible.

Solaris, el personaje principal, es un planeta y a la vez es un gran un océano con dos soles, sin tierra firme. Ha sido descubierto y estudiado por los hombres a través de varias expediciones. Por décadas los científicos han intentado entender cómo funciona, con el objetivo de que les sea útil, pero sobre todo, para comprender verdaderamente qué es. 

Numerosos teoristas llevan a pensar que aquel océano tiene vida propia y puede tomar sus propias decisiones guiadas por una inteligencia innata. Instalan una estación de observación suspendida sobre aquel océano, y hasta allí son enviados los expedicionarios.

Kris Kelvin llega a la estación para esclarecer algunos problemas de conducta de los tripulantes. 

Al llegar se encuentra con dos de ellos y se entera del suicidio del tercero. ¿Qué llevaría a su colega a tal decisión? ¿Cuál es la reacción de los demás ante el hecho? Kris Kelvin no solo busca entender el comportamiento, algo errático, de sus compañeros. Él mismo experimenta la aparición de seres fantasmales o visitantes. 

A medida que avanza la narración, Kris recibe la visita de Harey, una exnovia que se suicidó hace muchos años, hecho por el que siente culpa. Los otros tripulantes, Snaut y Sartorius tienen sus propios visitantes, pero Kris no los conoce, pues corresponden a los miedos de sus colegas. 

“Solaris” no es solo ciencia ficción. Stanislaw plantea situaciones profundas del comportamiento humano. La limitada visión o el poder que tenemos sobre las cosas y los fenómenos. Todo lo que sucede allí en ese planeta esta fuera de las convenciones morales: los tripulantes intentan comportarse como humanos ante situaciones inhumanas. 

Ante la necesidad de entender la naturaleza del aquel océano, se plantea la obstinación que tiene el hombre por conocer, entender y explicar todo; ese afán por dominar y apoderarse de la realidad, haciendo que la “verdad” se vuelva vacía. Aquella necesidad los lleva a plantear la teoría de un dios imperfecto, entendiendo que los objetivos del hombre siempre vienen de afuera. 

Aquel océano —o célula— “ataca” con los miedos y los recuerdos que guardan los expedicionarios. Se alimenta de la experiencia y de lo que habita en la mente. Kris, a medida que convive con Harey, la vuelve a querer, conociendo que no se trata de ella, es más bien el fantasma que vive en él. De tal manera que se pregunta si se puede ser responsable del propio inconsciente. Comprende que no queremos descubrir pensamientos, memorias y deseos que habitan en lo más profundo del Yo. Evitamos conocer los monstruos, nuestros propios monstruos. 







martes, 15 de julio de 2025

El cielo de la selva de Elaine Vilar Madruga: cuando lo distópico está en todos los lugares

 

El cuerpo de una mujer es hallado en una zanja. Los brazos y piernas rotos. El cuerpo torturado y tirado en un lugar donde muchos pueden verlo. Aunque parece una espeluznante escena de una película de terror, es una noticia real, un suceso ocurrido en 2025 en una ciudad colombiana. Tal vez nos hubiésemos preguntado en qué mundo distópico estamos para que este tipo de cosas sucedan. En todo caso, lo lamentable está en que, esa escena, es la realidad en la que habitamos, en la que hemos normalizado los feminicidios, las torturas, los abusos.

Es justo la exposición a esa realidad en la que vivimos, en especial los latinoamericanos, la que nos hace encontrar en la literatura una forma de escapar. Tal vez, imaginando un mundo donde la selva sea una entidad asesina, donde el rojo de las noches —cuando ella tiene hambre de humanos— pueda ser la forma propicia para que la fantasía de la brutalidad flote a sus anchas.

El cielo de la selva de Elaine Vilar Madruga es una novela que representa ese terror: el que se encuentra en una zanja o en un cuerpo roto por el hambre; el terror de tener que matar a otro para salvarse, el terror con el que se tropieza una madre al sacrificar a un gato para que su hijo coma; el terror de la pobreza y lo que hacemos los humanos para sobrevivir… o simplemente para no sentirnos así. Un mundo aparentemente “distópico” que no es diferente de la realidad.

Elaine Vilar Madruga es una escritora cubana, una mujer de labios rojos y cabello ondulado, con acento caribeño contagiador. Es una de las representantes del terror en la literatura latinoamericana. Es una mujer profundamente crítica que da en el punto de mostrarnos aquello que sabemos que existe y que vemos todos los días en la cotidianidad, pero que nos negamos a aceptar, tal vez por un afán de pensar que esas cosas pertenecen a otros.

En la novela existen niños llenos de miedo, acurrucados en una habitación, deseando y rezando para que no venga por ellos la vieja —ese personaje que recorre la hacienda como mensajera de la muerte— durante la noche. Ellos crecen y la muerte, junto a ellos, también lo hace.

Esta “santa”, una mujer envejecida que sufre porque ya no la tocan. Su vida transcurre contando los días de sangrado y la forma en la que el tiempo ha pasado por su cuerpo. Ya no es importante, porque ya no puede parir y su Lázaro ya no lo mira, no la desea, no la acaricia.  

Existe una perra que antes fue mujer y que ahora, encerrada, ladra su propio dolor. Alguna vez fue hija y otra vez fue madre y, al mismo tiempo lo perdió todo. Una perra a la que le arrebatan lo que tiene y lo que le queda, incluso la memoria.

La vieja es una madre que llegó un día a un lugar en el que pensaba que podía morir, pero luego comprendió la dinámica de la hacienda —el cosmos atmosférico de la novela— e hizo parte de ella.

Ifigenia, una de las crías que la selva no ha tomado y que se alimenta del miedo de los niños. Se ha convertido en un ser invisible dentro de la hacienda con un destino diferente al de los otros, aunque marcado por la selva, la envidia y el rechazo.

Romina, aquella joven que ha usado su cuerpo para vivir, que ha sufrido hambre y violencia, abstinencia y delirio. Viene de un mundo lleno de “hermanas” y de un Cangrejo que la molía a golpes. Sus hermanas la siguen y la invitan a danzar en la selva, en la muerte.

En la novela también existe el hambre de los hijos, los muertos, las rayas de polvo blanco, la prostitución, los narcos, la sangre, la noche roja, las gallinas, los jabalíes, las sombras y, por supuesto, la selva: la selva como olvido y como cielo que lo cubre todo.




martes, 25 de febrero de 2025

Luciérnaga de Natalia Litvinova: la poesía invadiéndonos siempre

Natalia Litvinova es una escritora bielorrusa que reside en Buenos Aires desde los 10 años. Es poeta y traductora. Luciérnaga es su primera novela y ganó el premio Lumen 2024. 

La autora en primera persona narra la vida de la protagonista con humor y gracia. En pequeños fragmentos de manera cronológica aborda la radiación y cómo desde sus inicios existía un silencio frente a ello en la vida cotidiana. La inocencia de los niños que no saben si son o no radiactivos debido a la explosión del reactor número cuatro RBMK. Gómel, la ciudad en la que vivió su niñez es recordada con amor a través de hechos cotidianos como ir al parque o al mercado con su madre y su padre. 

Natalia presenta una novela con múltiples formas. Las narraciones cortas en la primera parte que bien se pueden leer como cuentos individuales. En la segunda, hay diálogos oníricos con la abuela Catalina en un pantano que se convierte en personaje; imágenes poéticas potentes que van al pasado en busca de explicaciones sobre su origen e historia. Una tercera parte narrada en un tiempo reciente, la narradora  sigue rememorando un pasado más cercano sobre la migración a Buenos Aires y la muerte de su padre. 

 Hay una melancolía en toda la novela con una asertividad con las palabras y el lenguaje.




miércoles, 18 de diciembre de 2024

Lo que te arrebatan

 

No solo te quitan lo material. Eso, puede ser mucho o poco. Lo que se llevan de ti, en unos segundos y si es demasiado traumático, en unos minutos, es la libertad. La sensación de seguridad de salir en tu ciudad. La tranquilidad y el deseo de vivir afuera. Se llevan contigo el plan que tenías para ese momento, los kilómetros que ibas a correr, el trayecto que ibas a recorrer. Se llevan la paz. En cambio, te dejan imágenes de ese instante surreal. Imágenes que van llegando de manera inesperada, como un recordatorio de que aquello sí existió. Te dejan la duda de las otras formas de reaccionar en ese momento y de un sinfín de posibilidades si las cosas hubiesen pasado de otro modo.

Por tu cuerpo recorre sangre llena de rabia. El enojo se apodera de ti y lloras. La impotencia también te acompaña. Piensas en lo frágil que fuiste, en lo pequeña que eras en ese momento. Recuerdas el revólver con el que te apuntaron. Piensas en que no te pasó nada. Intentas, en tu recuerdo, levantar la vista y poder verle la cara al hombre. No lo puedes hacer. No puedes modificar lo que pasó. Piensas en que tal vez él estaba también nervioso. Tendría demasiados problemas en casa para tener que levantarse a las 5 de la mañana y robar.

Piensas en que no logrará mucho con el botín. En cambio, tu tendrás que reponer lo que tenías y te costará mucho más de lo que pensabas. Pero son cosas materiales, dicen los demás cuando les cuentas, eso se recupera. Piensas que tardaste mucho en pagar lo que ya no tienes. Tendrás que empezar de nuevo. Sonríes. Vas a tener cosas nuevas. O no. Tal vez no tengas eso que antes era tuyo. El poder que tenías sobre ti ya no lo tienes. Tendrás que trabajar para recuperar la confianza.

Piensas en las mujeres victimas de violencia sexual. A ti, no te tocaron, no te besaron, no se metieron con tu cuerpo. Te dejaron ir. Tuviste suerte. ¿Cómo se sentirán aquellas que no tuvieron la misma que tú? Aquellos a los que si dispararon. Los que quedaron tirados en medio de la calle, mientras ellos o él se llevaron lo que tenían. El dolor, rabia, impotencia, miedo y la pérdida son inmensurables.  

Piensas en tus hijos que estaban dormidos mientras pasabas por eso. Tal vez no hubieras regresado a casa.

Das gracias, estás viva. Empezarás de nuevo. Sigues adelante.

lunes, 4 de noviembre de 2024

La mujer incierta de Piedad Bonnett

 

La certeza no es la verdad misma sino el modo en que la verdad se acredita como tal, para Descartes es una calidad lógica que hay que determinar [1].

Cuando le pedí a Piedad Bonnet que firmara el libro que apenas sabía que existía, me miró a los ojos y preguntó por mi nombre. En la portada de su autobiografía, escribió “Para Lilo La mujer incierta de corazón”.  Jamás me había sentido tan identificada por una palabra como la de incertidumbre. Por supuesto que esa dedicatoria me llevaría a pensar en lo que esta escritora nos quería contar en los once capítulos distribuidos en 250 páginas.

Mirar hacia adentro es un ejercicio que a menudo hacemos los escritores, necesitamos en cierto modo buscar y hurgar en aquellos espacios de la memoria lo que fue importante o no, lo que marcó cada una de las decisiones que tomamos, incluso si están o no relacionadas con la escritura. Para Bonnet la memoria llega con hechos, sucesos, no con sentimientos y “Escribir es siembre escribir para la muerte”. 

En esta autobiografía Bonnett nos muestra a la mujer incierta. Una niña a la que le avergüenza su cuerpo, una adolescente con dependencia del deseo del amor, una hija a la que toca esforzarse para hacer las cosas como los demás esperan. Una estudiante universitaria que trasgrede las imposiciones, una mujer con una maternidad y un matrimonio inesperados, una profesora empeñada en la preparación exhaustiva de sus clases, una escritora reconciliada con la poesía que se pregunta “¿Qué es triunfar en la escritura?” una madre que pierde a un hijo. Una mujer incierta.




[1] De Reyna, A. W. (1951). La certeza en Descartes. Revista de Filosofía, 10(36), 165.

domingo, 20 de octubre de 2024

Nada es verdad de Veronica Raimo y el temor a la verdad

 “Dicen que cuando en una familia nace un escritor esa familia está acabada.

En realidad, la familia saldrá adelante…quien acabará mal parado será el escritor en su desesperado intento de matar a madres, padres y hermanos sólo para volvérselos a encontrar inexorablemente vivos”

Veronica Raimo, Nada es verdad.

 

En esta novela se encontrarán con la historia de una escritora con algunos sobresaltos en su vida que lleva al lector a cuestionarse sobre aquello que creemos imprescindible. La verdad.

Veronica es la narradora de la novela y es también su protagonista. La familia es la línea que traza para contarnos cómo va construyendo su personalidad. Existe una madre, un padre y un hermano. Y aunque la historia se desarrolla en torno a lo que sucede en la familia, podemos encontrar a una niña que desde temprana edad decide mentir y escapar de casa. Encuentra en los libros un espacio y un lugar para vivir. Los libros se convierten en un refugio en su infancia y luego la llevaran a ser una escritora.

A medida que crece, identificamos una constante inclinación de Verónica por la despedida, el duelo de amores imposibles y la libertad como mujer de vivirlo. Cada hecho y decisión tomada es una constante verificación de lo que se es y también de lo que se quiere. Veronica es una mujer que tiene su propia imagen, que se encuentra en la búsqueda de la identidad y es consciente de la imagen que tienen los otros de ella y no se molesta en hacerlos cambiar de decisión, ella acepta que le teme más a la verdad que a la muerte. Existe en ella una necesidad de mentir para argumentar su vida y justificarla.




 

lunes, 30 de septiembre de 2024

Carcoma de Layla Martínez: el terror de la historia familiar

 

¿Alguna vez han sentido que un lugar está dentro de ustedes o que no se pueden desprender de el por más que quieran?

Imagínense entonces estar toda la vida en una casa con una persona que no entiendes y no poder salir de allí. Estar mas o menos en una cárcel de puertas abiertas, de la que puedas salir y entrar cuando quieras, pero por más que intentes alejarte siempre regresas y sabes que tu destino es quedarte allí adentro, como tantos otros. Te quedas porque existe una fuerza que hala y de la cual no vas a poder alejarte, porque la casa misma es una trampa. Hasta que aceptas tu destino, porque no puedes hacer nada más, porque todo tiene un precio y siempre hay que pagarlo.

Esto pasa en Carcoma. Una novela de terror escrita por Layla Martínez y publicada en 2021. Tiene diez capítulos en los que se alterna la narración en primera persona de la abuela y la nieta. Cada una con su propia voz nos van contando la interacción que tienen con la casa que habitan, una casa que, aunque no tiene una voz como estas dos mujeres es el personaje principal. A través de ellas vamos entendiendo la forma de actuar y lo que las precede. Nos hablan desde lo que han pagado, la carga que llevan como mujeres en un pueblo aislado de España en el que permanece la violencia y hay un marcado clasismo.

Un hecho principal rodea toda la narración, pero no se descubre sino hasta el final. La vieja se encarga de mostrarnos el pasado, habla de su padre y madre, de la construcción de la casa y de aquello que tienen que pagar. De la posibilidad de ver las sombras, las almas y de su dialogo con los santitos. La chica en cambio habla del futuro y en lo que ha sucedido en un presente casi inmediato.

En esta novela, la autora tiene la capacidad de mostrar lo sobrenatural, los espíritus, las sombras, las almas y los santos de una manera tal que se van convirtiendo en parte de nosotros, así como hacen parte de la casa, son la casa misma. Nos reconocemos allí. Nos vemos a nosotros y a nuestras familias y es así como el terror se convierte en una historia que conocemos de primera mano: la historia familiar.





domingo, 15 de septiembre de 2024

El nombre del mundo es bosque de Ursula K. Le Guin

 

¿Alguna vez se han preguntado si los sueños que tienen en las noches cuando duermen, son reales? Si ese mundo que a veces se les aparece loco, raro y fuera de las normas convencionales de esta vida, ¿también existe?

Ursula K. Le Guin publicó por primera vez en 1972 El nombre del mundo es bosque, una novela corta de ciencia ficción, en donde crea un mundo distópico en el que un planeta llamado Athshe es colonizado por militares procedentes de la tierra. El objetivo principal de esta colonia de hombres que una vez instalados investigan las condiciones del planeta, es la tala de árboles del bosque. Sin embargo, Athshe no es un planeta deshabitado, la vida generada a partir de lo árboles sirve de hogar a los athshianos o crichis como los llaman los hombres.

La novela está narrada en tercera persona y tiene ocho capítulos. Lo primero que cuenta el narrador, es un capitán llamado Davison y su vida en un campamento. Esa primera mirada nos muestra la posición que tienen los hombres en aquel planeta, la soberbia y la sensación de sentirse dueños de todo es evidente. Así pues, no se hace extraño la construcción de casas y la creación de aldeas o campamentos a través del uso de “Mano de obra voluntaria” con los habitantes de Atshe. La autora nos ubica en esa realidad que no parece tan extraña para el lector. No se puede esperar nada menos del hombre.

Sin embargo, aparece un crichi o un athshiano: Selver, el soñador. El nos conecta con lo esencial y en seguida, comprendemos la otra visión. La de los sometidos. La de quienes se les arranca todo de una sola mano, como si nada mas importara. Selver se convertirá en el protagonista, en aquel viajero que comprende las reglas del tiempo-sueño y el tiempo-mundo. Le arrebataron a su mujer pero le dieron los conocimientos para entender la forma en el que actuaban los hombres. Encontró a un amigo.

Davison y Selver liderarán una batalla. Cada uno con el poder que se les ha concedido. No se trata del bien o del mal. Se trata de lo esencial, de lo que nos mueve. Para los humanos es el poder, para los crichis la capacidad de soñar. Para los athshianos los sueños hacen parte de la vida, son reales.

El nombre del mundo es bosque no es solo ciencia ficción, muestra lo que somos, lo que no se ve, pero es evidente. Va más allá del ser humano, pero se concentra en la humanidad, en el sentido más profundo de lo que ello significa. Es una ventana para vernos como seres que pertenecemos a un mundo y las reglas que nos rigen.




domingo, 18 de agosto de 2024

En agosto nos vemos de Gabriel García Márquez

 

Ana Magdalena Bach es la protagonista de esta novela. Una mujer cercana a los cincuenta que todos los años, para el 16 de agosto, visita la tumba de su madre en una isla del caribe. Su visita se ha convertido en un ritual y a pesar de la rutina destinada a cada una de las actividades realizadas en ese viaje, se sigue preguntando ¿por qué su madre escogió esa isla para que su cuerpo descansara allí?

En agosto nos vemos es una novela corta que tiene seis partes, está narrada en tercera persona y el foco está centrado principalmente en Ana Magdalena. Lo primero que se conoció de esta novela fue la lectura de un cuento, titulado con el mismo nombre, que realizó Gabriel García Márquez en 1999 y que corresponde a uno de los capítulos que esta en la obra publicada en 2024.

Ana Magdalena está casada con un músico y tiene dos hijos. Experimenta varias transformaciones a partir de una visita que hizo a la isla. En su cabeza, el mundo y la vida se empiezan a enredar y ella va tomando una a una decisiones que la convierten en una mujer mucho más activa y fuerte de lo que ya es. Se redescubre como mujer, madre, esposa e hija.

Varios años pasan en la vida de esta mujer que la llevan a encontrar la razón de su madre y la relación con la isla. El editor de la novela escribe que cuando empezó a trabajar con el autor, a pesar de las varias versiones sobre el estado de la novela, descubrió que tenía un final y vaya que final el que tiene.

Volver a leer a García Márquez se siente como volver a casa. Reencontrarme con aquellos paisajes que hicieron parte de mi vida y que me han hecho lo que soy. Tal vez esta sea la oportunidad para decirles a ustedes, mis lectores, que cada una de las obras del autor han hecho mella en mi y hacen parte también de mi historia. La Hojarasca fue la primera que leí y sigo estando de acuerdo con la decisión del médico francés odiado por el pueblo. Vivir para contarla fue la obra que me trajo de nuevo a estos caminos de la lectura y escritura, caminos de los que no quiero separarme nunca. Leí El amor en los tiempos del cólera con un amor febril por Andrés y lo amé más de lo que Florentino Ariza amó a Fermina Daza. Encontré en las palabras escritas por García Márquez el mayor deseo de un escritor, convertir aquel mundo del que venimos y que tenemos en la cabeza y en la piel, en algo que todo el mundo comprenda y se sienta parte de él, como si todos nos hubiésemos criado en una casa grande con un palo de mango en el patio. Así se siente.

De manera que esta novela es, a mi modo de ver y sentir, un regalo valioso que el autor dejó. La posibilidad de volver a tener cerca el mundo que aun existe en la memoria y que no se va a desprender nunca.  




domingo, 11 de agosto de 2024

La ciudad y sus muros inciertos de Haruki Murakami: 44 años después

 La reciente novela de Haruki Murakami publicada por Tusquets en la colección andanzas es una novela que cumple con lo pendiente en la vida de un hombre.

Como bien lo dice el propio autor, se trata de una historia que se escribió (o por lo menos su idea se concibió en 1980) y que solo hasta 44 años después ha llegado a nosotros los lectores en esta novela. ¿Qué cambió en estas cuatro décadas? ¿Qué puede llevar a un enamorado del oficio de la escritura a volver sobre un texto luego de tantos años? El propio Murakami nos lo dirá. Por lo pronto les contaré sobre lo que encontré en estas 560 páginas (en su traducción al español) divididas en tres partes.

La novela está contada en primera persona por el protagonista. Desde el lugar que narra podemos entender que se trata de un hombre maduro con algo más de cuarenta años. Nos cuenta de una manera pausada, lo que vivió desde los 17 años a partir de conocer a una chicha de 16. En una narración en orden cronológico, nos lleva desde esa vida adolescente en el instituto, su paso por la universidad, el ingreso a la vida laboral y una rutina de empleado que él mismo se ha impuesto.

La ciudad y sus muros inciertos tiene varios aspectos que valen la pena pensar. La existencia de una ciudad rodeada por una muralla. Una ciudad que existe en la imaginación de este hombre basado en lo que la chica de 17 años le cuenta. Mientras se conocen, los dos adolescentes crean las propias reglas y las condiciones en las que viven las personas de aquella ciudad. La relación entre los dos adolescentes llega a ser tan fuerte y trascendental para él y cuando ella desaparece de su vida, el no encuentra otra manera de volver a verla que ir a la ciudad amurallada.

Una ciudad irreal donde los residentes no tienen sombra y donde no existe el tiempo. Las personas se desprenden de su sombra al entrar. Los relojes no tienen manecillas recordando que solo el presente existe. Nadie puede salir de esta ciudad creada en la imaginación y donde el tiempo parece no importar. ¿Se puede vivir sin sombra? ¿Somos conscientes de ella? ¿Qué pasa si no importa el ayer ni el mañana?

Este hombre que busca a la chica de alguna manera regresa al mundo como lo conocemos. Un mundo al parecer común y corriente pero que encierra una disyuntiva entre lo real y lo irreal. Encuentra un sentido a lo que está haciendo y durante muchas páginas no volvemos a saber de la ciudad ni de la chica. Mientras nos adentramos entre lo racional encontramos una referencia literaria digna de mencionar aquí: Gabriel García Márquez con El amor en los tiempos del cólera, le muestra al hombre que existe un mundo en el que coexisten lo real y lo irreal. Allí lo aceptamos y cualquier premisa puede ser plausible y verosímil.

Es en esta forma de narrar que Murakami me enamora. El autor lleva al lector por caminos que de entrada no entendemos la razón de andarlos, pero una vez lo hacemos no se puede deshacer. Ha valido toda la pena, así como leer esta preciosa novela. 

 

 



lunes, 15 de julio de 2024

Suicidas y otros cuentos sobre el suicidio de Guy de Maupassant traducido por Pablo Cuartas

 

Prolongar la vida o justificar su lucha ¿Qué necesidad?

Cuando Pablo Cuartas decidió traducir los cuentos del libro publicado por Yarumo Libros, Suicidas y otros cuentos sobre el suicidio, lo hizo porque estaba buscando respuestas. Surgen muchos interrogantes alrededor de la muerte decidida, pues está dentro de la naturaleza del hombre, la supervivencia. ¿Quién asegura que esto, lo que vivimos en el aquí y en el ahora o lo que ya caminamos va a ser peor o mejor que lo que viene después de la muerte? El instinto de supervivencia o la propia naturaleza de los hombres provoca que consideremos que permanecer aquí es el camino correcto, hacemos cuanto podemos por prolongar la vida. Sin embargo, no lo ven así todos aquellos que toman la decisión de finalizar con ella.

El escritor francés, Guy de Maupassant con un estilo realista y gran capacidad para retratar la vida cotidiana y las emociones humanas muestra en estos siete cuentos escritos entre 1882 y 1889, las formas o motivos por los que una persona llega al punto de no continuar justificando su vida.

Pablo Cuartas tradujo estos cuentos buscando tal vez un entendimiento del fenómeno “compensando con las posibilidades del texto, las imposibilidades de la vida” y se encontró con una empresa que se encarga de matar limpia y dulcemente a la gente que desea morir,  con el infortunio de un hombre y la crueldad de su familia que lo conduce por el camino de su propio abandono, con la nostalgia generada por la muerte después de entrar a una casa, con las preguntas existenciales que se plantea un hombre que ha hecho lo mismo durante cuarenta años, con la desdicha que deja un amor inconmensurable y la irremediable traición, con aquel valiente lleno de fuerza e ímpetu que se enfrenta a sus propios pensamientos y estos lo hacen tambalear y finalmente, con un hombre que al envejecer reconoce la horrible miseria de las cosas y lo invade una negra melancolía.   

No sé si encontramos las respuestas a los interrogantes que deja la decisión de la muerte, tampoco si logramos entenderla, pero estos cuentos merecen ser leídos para ver la fuerza de quienes ya no tienen fuerza. 




jueves, 11 de julio de 2024

El lenguaje poético le gana al terror en Las indignas de Agustina Bazterrica

 

Las indignas es una novela de ficción distópica que narra lo que ocurre en la Casa de la Hermandad Sagrada en una época postapocalíptica. Escrita por la argentina Agustina Bazterrica autora de Cadáver Exquisito.

La novela está ambientada en el mundo después de catástrofes naturales, la escasez del agua y un apagón que llevó a la humanidad a matar para sobrevivir. A la Casa de la Hermandad Sagrada llegan mujeres errantes huyendo de ese mundo y lo que se encuentran puede que no sea lo que ellos consideran. Un lugar religioso lleno de amor y comprensión.

Existe un Él, una Hermana Superior, unas Iluminadas, unas Diáfanas de espíritu, Auras Plenas, unas siervas y las indignas. Una de ellas es la narradora. El lenguaje poético que emplea transforma los días horribles en lluvia de sensaciones.

“Estas palabras contienen mi pulso. Mi respiración”.

Hay una dosis constante de crueldad en la casa que llegamos a normalizarla y pensar, así como lo consideran ellas, que lo peor sucede afuera. Estas mujeres prefieren estar allí, dando ofrendas con sus cuerpos, con el dolor y la sangre que sale de ellos, se mutilan y se sacrifican para ser elegidas como iluminadas por dos seres que hasta el final comprendemos su propósito y que utilizan la fe como herramienta de adoctrinamiento.

“Sin fe, no hay amparo”.

Hay varias líneas narrativas que se van descubriendo con la lectura. Hay una evolución en la memoria, en la escritura y en el mundo que se abre para una de las indignas. Su pasado se devela a la misma velocidad en la que escribe. La narración en primera persona y en forma de diario brinda al lector la sensación de estar al borde del abismo. La expectativa de lo que ella nos contará la próxima vez que escriba hace que no nos separemos del libro.

“Intento capturar ese presente, ese ahora, que se difumina con cada palabra trazada, con este lenguaje insuficiente”.

El presente se vuelve novedoso con la aparición de una errante. Entonces, se encuentra el pasado y el presente y nace en la narradora una expectativa en el futuro. Cuando esto ocurre, las Iluminadas, las Diáfanas de Espíritu y todas las atrocidades que ocurren en la Casa de la Hermandad Sagrada pasan a estar en un segundo plano.

“En mis pulmones anidaba su desaparición gradual de este mundo. Podía oler el deterioro y la soledad”.

Cuando todo ha sido destruido y adentro todos son enemigos, nos preguntamos ¿Qué es en realidad lo que nos mueve? ¿El amor, la verdad o simplemente la naturaleza de sobrevivir?



martes, 9 de julio de 2024

Anna Starobinets: La glándula del Ícaro y Tienes que mirar. Cuando la ficción y la no ficción están más cerca de lo que parece.

 

Anna Starobinets es una mujer capaz de crear un mundo aparentemente distópico para mostrarnos que no estamos tan lejos de la realidad, que incluso en las circunstancias catastróficas hay algo que nos mueve, una transformación que se siembra como una semilla y no para de crecer. Una metamorfosis.

Tienes que mirar es una obra de no ficción, dolorosa de principio a fin. La voz de una madre que busca desesperadamente respuestas, información o simplemente comprensión en un sistema de salud que en pleno 2012, lleva consigo una carga histórica en la que, a las mujeres, en secreto, nos siguen culpando por lo que sucede con nuestra maternidad, gestación y fecundidad. Nos culpan por lo que sucede en nuestro cuerpo.  Nos ignoran aún si gritamos de dolor, nos llenan de palabras que no sirven para nada y ni siquiera somos dignas de una mirada de conmiseración.

Por su parte, La Glándula del Ícaro es un libro de cuentos de ciencia ficción. Un mundo lleno de suposiciones en los que cada historia refleja el deseo de la humanidad por la perfección, por el avance tecnológico, por la eternidad, una búsqueda que ha estado siempre en los humanos como una gangrena que va consumiendo poco a poco y deja un hedor para no ser olvidado. Una sed de poder, el deseo de tener más, de ir más adelante. Anna Starobinets nos muestra cómo a pesar de ese deseo, hay algo dentro de esta especie que quiere conquistar todo, que aún nos queda un poco de humanidad, algo bueno, algo que realmente vale la pena.

Hay en este mundo de horror, hombres y mujeres desesperadas por conseguir lo deseado (pareja, éxito, eternidad, vida, tiempo, descanso) que se someten a sistemas absurdos y se convencen de estar haciendo lo que se debe para lograrlo. En este libro, hay siete cuentos y están distribuidos de una manera estratégica en la que a medida que leemos nos vamos sumergiendo en ese mundo. Lo entendemos a la perfección y justo cuando llegamos al último nos encontramos con una revelación.

En Spoki una mujer asume la crianza de su hija y cree hacer lo mejor que puede, intenta educar con amor, dar ejemplo, atender a su hija, que sea una buena persona para la sociedad y en ese camino se enfrenta a problemas no muy alejados de nuestra realidad: una pareja que la abandonó, una hija que reclama atención, las mamás del colegio que son un poco brujas, los recordatorios mentales de qué hacer y qué no hacer con la educación de su hija, el trabajo que le exige ser exitosa. En esa vida un poco caótica, toma la decisión de darle una Tablet a su hija. La solución perfecta y allí todo empeora. 

Estamos tan cerca de todo esto, que ya no sé si Spoki es un cuento de ciencia ficción o es la realidad que nos respira en la espalda. Hay que leer a Anna, escuchar lo que nos tiene por decir, encontrarnos en esos relatos, vernos con otros ojos. Mirarnos y entender que aún somos humanos. 




Entradas populares