El libro más leído en la literatura africana moderna es Todo se desmorona de Chinua Achebe, escritor, poeta, profesor y crítico nigeriano.
Achebe es considerado el padre de la literatura nigeriana moderna por una obra en la que, desde lo más genuino de la tradición oral igbo, ofrece una visión del mundo a través de proverbios, rituales, normas, festejos, historias fundacionales, cuentos y canciones.
En esta trilogía africana Debolsillo presenta tres novelas que pueden ser consideradas parte de una saga, Todo se desmorona (1958), Me alegraría de otra muerte (1960) y La flecha del dios (1964). Allí se encuentra la historia de Okonkwo, Obi y Ezeulú: héroes, antihéroes y sacerdotes. En ella, el autor presenta la tradición igbo, el impacto de la colonización en la cultura nigeriana y la desintegración de estas tradiciones en la búsqueda de una “salvación” ofrecida por el cristianismo.
En Todo se desmorona, Achebe ubica al lector en el primer plano, construyendo escenas que permiten ver que la tierra de los vivos no estaba muy lejos del reino de los antepasados. El personaje principal es Okonkwo; un guerrero que vive en una aldea igbo, un hombre fuerte que lucha por una posición y alcanza riquezas por su propio trabajo y orgullo. Okonkwo debe librar una serie de obstáculos relacionados con la propia tradición, con su instinto de ser siempre el ejemplo incluso si eso le rompe el alma. El guerrero cae en desgracia, es desterrado, paga su castigo y regresa. Cuando lo hace, las cosas ya no son iguales: se encuentra con los cristianos, que lo llevan a la muerte.
En Me alegraría de otra muerte, Obi Okonkwo, el nieto del guerrero es el primer hombre de la aldea en salir y estudiar en Inglaterra y al regresar vive en Lagos. Hay una narración cercana al fluir del pensamiento del personaje en torno a tomar la decisión de casarse o no con Clara una Osu (paria). Obi es un funcionario que lucha en contra de la tentación del soborno para poder pagar sus cuentas, demostrar su posición económica y librarse de los conflictos internos que evidencian el efecto de la colonización y la tensión —esa contrapulsación— entre el cristianismo y la cultura igbo.
En La flecha del dios, se presenta la caída de un sumo sacerdote del dios Ulu llamado Ezeulu. Esta caída se da por el enfrentamiento interno que tiene el sacerdote como guía espiritual en una comunidad (Umuaro) dividida, entre las creencias tradicionales y las nuevas impuestas por el cristianismo.
Leer a Chinua Achebe es volver a la raíz, a la tierra que hizo crecer lo que somos como pueblo, como seres humanos que pertenecen a algo. Más allá de conocer la cultura igbo, es también un recordatorio de lo que otros han hecho en nosotros y de lo que aún permanece en formas de vida ajenas.
Achebe es un referente de la literatura nigeriana, pero su historia —y la de su tribu— es mucho más cercana a Latinoamérica de lo que creemos.

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