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sábado, 21 de septiembre de 2019

Lo que le pido al amor

Por: Lilo Lesmes

Creo que felicidad,
sonrisa, caricia
una voz, de paz.

Un sueño tranquilo,
amanecer sin urgencia
tarde de sol
café.

Un libro feliz,
historia con o sin fin
lectura sin pretensiones.

Un cuerpo libre,
labios rojos
abrazo sincero.

Una carcajada sin filtro
dientes fuertes
una voz, firme.

Un pensamiento claro,
motivo sereno
apretón de manos
bien, lo has logrado.

Una meta cerca,
sueño realizable
recuerdo fresco
aliento del alma.


sábado, 7 de septiembre de 2019

Eusebio Ruvalcaba


México 1951-2017
¡Hablemos de esta maravilla!


Eusebio Ruvalcaba fue escritor, periodista, ensayista y dramaturgo mexicano. Escribió múltiples obras de poesía, cuento, novelas y ensayos. Nació en Guadalajara en 1951 y falleció en Ciudad de México en 2017. Le gustaba la música más que otra cosa, más que escribir y le gustaba porque sus padres eran músicos, su madre pianista y su padre violinista, así lo relata en su blog personal "Nadie se baña dos veces en el mismo Eusebio", el cual puede ser consultado en el link https://eusebioruvalcaba.wordpress.com/
Hay en la obra de Eusebio una sinceridad y una forma de ser tan clara que uno como lector siente una empatía desbordante.

Libros

"Te prometo una cosa: llenar
tu casa de libros.
Que no se pueda caminar,
que la gente que invites diga qué
diablos
está pasando,
¿qué ya no existen para ti
más que los malditos libros?
Se te van a enredar en el pelo, en
las piernas.
Cuando te bañes vas a ver que
están ahí,
entre el agua de la regadera
y el shampoo.
Entonces te vas a reír,
te vas a reír como nunca.
Y los libros van a salir del baño
y se aprestarán a colmar el pasillo
y la cocina. Y la cama.
Eso, tu cama.
No te dejarán hacer el amor.
Porque primero tendrás que leer-
los.
Y eso llevará tiempo.
Sobre todo porque ahí estarán
Dante y Petrarca.
Shakespeare y Tennessee Williams.
Y todos los que han escrito por amor.
Y de amor —¿habrá quién separe una cosa
de la otra?
Y Leopardi, claro. Y Cernuda.
Y José María Álvarez
—cien veces José María Álvarez.
Y Jaime Gil de Biedma.
Y, perdón por insistir, ya lo dije,
todos aquellos cuya lectura te inflama
la sangre.
Porque querrán estar cerca de ti.
Porque el amor te antecede y te rubrica.
Y el amor dice ella ama. Y a ella la amo.
Eso dice el amor.
Entonces los libros saturarán tu
vida
de alegría y de dolor.
Porque esto no hay modo de
cambiarlo.
Y cuando te acerques a la cama
a conciliar el sueño bendito,
cuando desdobles las sábanas
y ansíes, por fin,
reposar la jornada,
advertirás un gran bulto que ocupa lo
suyo.
Son los libros,
que están ahí porque desean
acompañarte
en tus sueños.
Porque son, los libros, como lo eres
tú: ansiosa
de ser amada,
ansiosa de sentir sobre la piel aquellos
dedos abrumados por el deseo;
pero en la misma medida
porque los libros son como tú:
seres a quienes torna ardientes
el simple deseo de tener un
interlocutor.
Alguien que los lea y que les haga
preguntas.
Que platique con ellos.
Que les prometa llevárselos hasta
la tumba.
Alguien que dé la vida por ellos.
Alguien como tú.
Que ame.
Que ame porque el amor es también
abrir el libro
tal como se abre el corazón.
Cuando se ama.
Pero también te prometo otra cosa:
llenar tu casa de música —otro día
hablamos de eso".

miércoles, 7 de agosto de 2019

Perdida


He perdido mi vida
Se ha ido como el viento
He perdido la sonrisa
La música
la alegría

He perdido mi vida
Se ha ido tan violenta
He perdido el amor
Por mí

He perdido la vida.
Me he perdido.



lunes, 29 de julio de 2019

Raul Gómez Jattin


Poeta Colombiano. Nació y murió en Cartagena. 
(1945-1997)

Fue un gran poeta, uno de los más destacados en Colombia. Según varios diarios y  críticas la poesía de Jattin se caracterizaba por cruda, fuerte, real. Pero no era más que una forma de expresar y decir lo que sentía. El sufrimiento por el que pasaba era en realidad devastador. Tenía esquizofrenia y como muchos artistas en el mundo, usaba el arte, en este caso la poesía  para salir de esa cárcel en la que vivía. Y no hay que criticarlo, tampoco compadecerlo, pero sufría. Vivía esa lucha interna, contra sus propios demonios. Jattin deja en la poesía una luz, una ventana abierta por donde sale su alma, desgarrada y cruda. Su forma de vivir la vida es el reflejo de su enfermedad. Pero no se debe a ella su genialidad, en realidad se debe a lo que lograba sacar a pesar de ésta. Su poesía no es para amar ni mucho menos ser feliz, es para sufrir, para permanecer en el dolor, para vivir la melancolía. 

Casi obsceno

Si quisieras oír lo que me digo en la almohada
el rubor de tu rostro sería la recompensa
Son palabras tan íntimas como mi propia carne
que padece el dolor de tu implacable recuerdo

Te cuento ¿Sí? ¿No te vengarás un día? Me digo:
Besaría esa boca lentamente hasta volverla roja
Y en tu sexo el milagro de una mano que baja
en el momento más inesperado y como por azar
lo toca con ese fervor que inspira lo sagrado

No soy malvado trato de enamorarte
intento ser sincero con lo enfermo que estoy
y entrar en el maleficio de tu cuerpo
como un río que teme al mar,
pero siempre muere en él.

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