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jueves, 9 de octubre de 2025

El día de los dos goles de Jerónimo García Riaño: los momentos de nuestra historia

 

Existen momentos de nuestra historia que siempre queremos recordar y otros que suprimimos con la esperanza de que no hubieran ocurrido o que no nos hubieran pasado a nosotros. La memoria a veces se torna un poco juguetona y aparece como especie de unicornio de las montañas. El primer amor, el de barrio, puede resultar para muchos un recuerdo inocente, esas sensaciones que nos hacían temblar con solo escuchar el nombre de la persona que nos gustaba. Ese primer amor no siempre fue dulce: el amor no correspondido, a menudo, se convierte en la razón de la primera decepción amorosa o de un primer corazón roto.

Jerónimo García Riaño es un escritor nacido en Armenia, Quindío, en 1978 y, a la edad en que se enamoró por primera vez, tendría unos doce años. Es en 1990 cuando transcurre su primera novela, publicada en 2018 y reeditada por Clu Editores en 2025, El día de los dos goles. Esta novela toma dos aspectos importantes para la vida del autor, el primer amor y el fútbol. No es de extrañar que eligiera justo el día en que la selección de Colombia jugara un partido decisivo en el mundial de fútbol con la selección de Alemania para poder contar la historia de David, un niño de barrio que esperaba la respuesta de la niña que le gustaba y a quien había entregado días antes un casete con una selección de canciones que, según él, esperaba enamorarla y aguardaba la respuesta que daría paso a su primer noviazgo.

Aunque El día de los dos goles fue escrito mucho tiempo después y, a pesar de que los escritores ya no estamos en los libros que ya fueron escritos, volver a publicar esta novela es darle un nuevo respiro: una oportunidad para que ahora, después de tantas cosas que la humanidad ha pasado y por las que atraviesa, sea una proeza volver con la memoria, con la melancolía, recordarnos los niños que fuimos, el amor inocente que sentimos y la esperanza con la que atravesamos aquellos días.

Jerónimo tiene la capacidad de sumergirnos en mundos pasados que tal vez extrañábamos y no sabíamos. Ubica al lector en el contexto histórico y político no solo con aquel partido de fútbol, sino también con las canciones que David dedica y tararea, las noticias que lee el padre en el periódico y las interacciones entre clases sociales que se funden en una cancha de barrio o con unos guayos nuevos.

Pero esta obra no solo es una novela de amores adolescentes, sino también una fotografía de las relaciones complejas entre las personas, los celos, la amistad, el silencio, la espera y las despedidas. Es una oportunidad para volver a lo que fuimos. 





miércoles, 2 de agosto de 2023

Leer a Paul a través de Pe en Restos Orgánicos de un mundo anterior

Una lectura vertiginosa de Restos Orgánicos de un mundo anterior ha hecho que me detenga a pensar en mi pasado y como siempre con los libros que comparto por acá, en querer irme al computador  a escribir.

Es cierto que lo conozco, que lo idolatro porque llegó como un ángel caído del cielo a decirme que a pesar de tener diálogos solemnes en mi escritura fui su alumna ideal. Él, por decirlo de alguna manera me convirtió en esto. Una escritora. Le debo mucho a Paul Brito y a su ves a Pe. 

El chico que se creía súper héroe hijo de una mujer llegada a este mundo a educarlo a él. ¿Tal vez mis palabras se perciban como las de un fan enamorada y quien no? Quién no ha soñado con el profesor inalcanzable, divino físicamente, colmado de sabiduría y paciencia para trasmitir lo mucho que sabe aun cuando él no se dé cuenta de ello.

No, esto no es una declaración de amor. Desde mi perspectiva, es una reflexión sobre lo que sus palabras han generado en mí. En una chica que sueña con algún día ser como el, sincero, humilde, bello y talentoso escritor. Paul Brito nos cuenta en su libro la historia de un chico llamado Pe y su experiencia en torno a la muerte. Los restos que a través de un movimiento perpetuo dejó en su vida el paso de su madre por esta tierra, el rastro de su padre, sus abuelos y otros tantos.

Esa fascinación, obsesión o reflexión con relación a la muerte nos ha acercado. Es lo que se espera siempre cuando se lee. Encontrarnos ahí en lo que el autor en su momento decidió compartir con sus lectores.

Y otro no. Estas palabras son las de una lectora y una escritora. Hay varias razones para decirlo. La primera es que en Restos orgánicos de un mundo anterior el narrador no es Pe. Lo que hace que el autor se aleje un poco del personaje y vea desde cierta distancia lo que vivió y experimentó en su pasado. Va al pasado, regresa al presente y a veces viaja al futuro, una técnica que logra con mucho acierto. Hace que nos identifiquemos con la imaginación inocente de la infancia y adolescencia, demostrándonos con lo que nos cuenta que, esos sueños se pueden hacer realidad y que a veces, la realidad duele, pero vale la pena. Hay investigación profunda en multiplicad de temas y diversas áreas del conocimiento: la medicina, la ciencias exactas, la arqueología, las matemáticas y el futbol colombiano. Por último y como es costumbre con los autores que les presento acá es que, al leerlo, genera esas ganas enormes de escribir, ojalá de la misma manera en que lo hace él, escribir sobre la propia historia, sobre las raíces y sobre los problemas que hemos superado e incluir en la lista de pendientes sus otros libros. "La vida no es un ensayo" será la próxima lectura.  

Gracias Paul Brito por lo que escribes y por incluirnos en este movimiento perpetuo. 



domingo, 9 de abril de 2023

Volver la vista atrás, de Juan Gabriel Vásquez: cuando la revolución la llevamos dentro.

Batallas internas y la experiencia de una familia marcada por el panorama político, alimentan la vida de Sergio Cabrera, uno de los directores de cine y televisión más conocidos de Colombia. 

En la novela biográfica Volver la vista atrás, el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, durante 457 páginas hace un recorrido por la vida del filósofo, director de cine, guionista y productor colombiano Sergio Fausto Cabrera Cárdenas. Este recorrido, como es de esperar, no solo abarca la vida personal del cineasta, sino la de su padre, Fausto Cabrera, un español exiliado en Colombia. La experiencia de vida de Fausto al huir de España en medio de la Guerra Civil Española, lo que vivió antes de llegar al país y sus ideales artísticos y políticos marcaron toda la existencia de Sergio, así como la de Marianella, su hermana. 

En los veinte capítulos contenidos en las tres partes de la novela, mientras se conocen los detalles de la vida del director de la 'Estrategia del Caracol', Juan Gabriel Vásquez, con una aparente sencillez, toma de la mano a sus lectores y los conduce, con una conexión casi imperceptible, a cada uno de los hechos históricos que marcaron su vida y la del mundo.  La gran obsesión de Vásquez como novelista es mostrar “cómo la fuerza de la historia se lleva por delante la vida de los individuos” y eso es lo que le pasa a Sergio Cabrera. 

En la novela, se conocen detalles de personas que participaron en la Guerra Civil Española, la Guerra Civil China, la llegada al poder de Fidel en Cuba, la disolución de la Unión Soviética, la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, la llegada de la televisión al país y la guerra que nos marcaría a todos los colombianos y de la cual, al igual que el escritor, nos ha hecho vivir en un país siempre en guerra. 

El escritor colombiano ha declarado que es “hijo de una serie de situaciones transitorias que se han quedado para siempre o que no han sabido salir de un círculo que se autoalimenta, como las circunstancias de la violencia en Colombia”, tal vez por eso es que le interesa hablar del director de cine. Cuando lo conoció, se dio cuenta, con los escasos rastros que la timidez de Cabrera le permitía, que en su pasado existían cosas fascinantes: una adolescencia en la China maoísta, un adolescente como guardia rojo en ese país, su entrada a la guerrilla maoísta colombiana en el llamado EPL en el que estuvo de cerca a la muerte y el miedo, no para hacerlo cobarde, lo acompañó durante su militancia. La posterior deserción, liderada por su madre y el rumbo que tomaría después, hizo que, de su interior, saliera la verdadera revolución, una que se revela en las últimas páginas de la novela. 

Volver la vista atrás surge como una petición del cineasta al novelista para escribir una película sobre esta China. La película no se realizó, pero sí dejó esta hermosa novela en la que el autor encuentra la forma de mostrarle a sus lectores ese lugar mítico que en la época representaba China para los países latinoamericanos, abriendo un espacio para que quien lee se ubique en medio de la historia reciente y entienda ese misticismo e interés que significó China para el resto del mundo, siendo esta la principal razón por la cual Fausto Cabrera decidió llevar a sus dos hijos adolescentes y sembrar en ellos las causas de la revolución. 

El también autor de “El ruido de las cosas al caer” no nos sorprende con esta obra, al contrario, muestra una vez más su consolidación como uno de los escritores de habla hispana más pulcros y estudiosos. Hay en su obra un detalle de la historia reciente, una demostración de investigación y maestría al unir los hechos que le ocurren al protagonista con su pasado, llenando al lector con información precisa e interesante de los pasos que se dieron y las fuerzas que motivaron a Sergio a convertirse en lo que es ahora. 




lunes, 29 de julio de 2019

Raul Gómez Jattin


Poeta Colombiano. Nació y murió en Cartagena. 
(1945-1997)

Fue un gran poeta, uno de los más destacados en Colombia. Según varios diarios y  críticas la poesía de Jattin se caracterizaba por cruda, fuerte, real. Pero no era más que una forma de expresar y decir lo que sentía. El sufrimiento por el que pasaba era en realidad devastador. Tenía esquizofrenia y como muchos artistas en el mundo, usaba el arte, en este caso la poesía  para salir de esa cárcel en la que vivía. Y no hay que criticarlo, tampoco compadecerlo, pero sufría. Vivía esa lucha interna, contra sus propios demonios. Jattin deja en la poesía una luz, una ventana abierta por donde sale su alma, desgarrada y cruda. Su forma de vivir la vida es el reflejo de su enfermedad. Pero no se debe a ella su genialidad, en realidad se debe a lo que lograba sacar a pesar de ésta. Su poesía no es para amar ni mucho menos ser feliz, es para sufrir, para permanecer en el dolor, para vivir la melancolía. 

Casi obsceno

Si quisieras oír lo que me digo en la almohada
el rubor de tu rostro sería la recompensa
Son palabras tan íntimas como mi propia carne
que padece el dolor de tu implacable recuerdo

Te cuento ¿Sí? ¿No te vengarás un día? Me digo:
Besaría esa boca lentamente hasta volverla roja
Y en tu sexo el milagro de una mano que baja
en el momento más inesperado y como por azar
lo toca con ese fervor que inspira lo sagrado

No soy malvado trato de enamorarte
intento ser sincero con lo enfermo que estoy
y entrar en el maleficio de tu cuerpo
como un río que teme al mar,
pero siempre muere en él.

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