jueves, 11 de julio de 2024

El lenguaje poético le gana al terror en Las indignas de Agustina Bazterrica

 

Las indignas es una novela de ficción distópica que narra lo que ocurre en la Casa de la Hermandad Sagrada en una época postapocalíptica. Escrita por la argentina Agustina Bazterrica autora de Cadáver Exquisito.

La novela está ambientada en el mundo después de catástrofes naturales, la escasez del agua y un apagón que llevó a la humanidad a matar para sobrevivir. A la Casa de la Hermandad Sagrada llegan mujeres errantes huyendo de ese mundo y lo que se encuentran puede que no sea lo que ellos consideran. Un lugar religioso lleno de amor y comprensión.

Existe un Él, una Hermana Superior, unas Iluminadas, unas Diáfanas de espíritu, Auras Plenas, unas siervas y las indignas. Una de ellas es la narradora. El lenguaje poético que emplea transforma los días horribles en lluvia de sensaciones.

“Estas palabras contienen mi pulso. Mi respiración”.

Hay una dosis constante de crueldad en la casa que llegamos a normalizarla y pensar, así como lo consideran ellas, que lo peor sucede afuera. Estas mujeres prefieren estar allí, dando ofrendas con sus cuerpos, con el dolor y la sangre que sale de ellos, se mutilan y se sacrifican para ser elegidas como iluminadas por dos seres que hasta el final comprendemos su propósito y que utilizan la fe como herramienta de adoctrinamiento.

“Sin fe, no hay amparo”.

Hay varias líneas narrativas que se van descubriendo con la lectura. Hay una evolución en la memoria, en la escritura y en el mundo que se abre para una de las indignas. Su pasado se devela a la misma velocidad en la que escribe. La narración en primera persona y en forma de diario brinda al lector la sensación de estar al borde del abismo. La expectativa de lo que ella nos contará la próxima vez que escriba hace que no nos separemos del libro.

“Intento capturar ese presente, ese ahora, que se difumina con cada palabra trazada, con este lenguaje insuficiente”.

El presente se vuelve novedoso con la aparición de una errante. Entonces, se encuentra el pasado y el presente y nace en la narradora una expectativa en el futuro. Cuando esto ocurre, las Iluminadas, las Diáfanas de Espíritu y todas las atrocidades que ocurren en la Casa de la Hermandad Sagrada pasan a estar en un segundo plano.

“En mis pulmones anidaba su desaparición gradual de este mundo. Podía oler el deterioro y la soledad”.

Cuando todo ha sido destruido y adentro todos son enemigos, nos preguntamos ¿Qué es en realidad lo que nos mueve? ¿El amor, la verdad o simplemente la naturaleza de sobrevivir?



martes, 9 de julio de 2024

Anna Starobinets: La glándula del Ícaro y Tienes que mirar. Cuando la ficción y la no ficción están más cerca de lo que parece.

 

Anna Starobinets es una mujer capaz de crear un mundo aparentemente distópico para mostrarnos que no estamos tan lejos de la realidad, que incluso en las circunstancias catastróficas hay algo que nos mueve, una transformación que se siembra como una semilla y no para de crecer. Una metamorfosis.

Tienes que mirar es una obra de no ficción, dolorosa de principio a fin. La voz de una madre que busca desesperadamente respuestas, información o simplemente comprensión en un sistema de salud que en pleno 2012, lleva consigo una carga histórica en la que, a las mujeres, en secreto, nos siguen culpando por lo que sucede con nuestra maternidad, gestación y fecundidad. Nos culpan por lo que sucede en nuestro cuerpo.  Nos ignoran aún si gritamos de dolor, nos llenan de palabras que no sirven para nada y ni siquiera somos dignas de una mirada de conmiseración.

Por su parte, La Glándula del Ícaro es un libro de cuentos de ciencia ficción. Un mundo lleno de suposiciones en los que cada historia refleja el deseo de la humanidad por la perfección, por el avance tecnológico, por la eternidad, una búsqueda que ha estado siempre en los humanos como una gangrena que va consumiendo poco a poco y deja un hedor para no ser olvidado. Una sed de poder, el deseo de tener más, de ir más adelante. Anna Starobinets nos muestra cómo a pesar de ese deseo, hay algo dentro de esta especie que quiere conquistar todo, que aún nos queda un poco de humanidad, algo bueno, algo que realmente vale la pena.

Hay en este mundo de horror, hombres y mujeres desesperadas por conseguir lo deseado (pareja, éxito, eternidad, vida, tiempo, descanso) que se someten a sistemas absurdos y se convencen de estar haciendo lo que se debe para lograrlo. En este libro, hay siete cuentos y están distribuidos de una manera estratégica en la que a medida que leemos nos vamos sumergiendo en ese mundo. Lo entendemos a la perfección y justo cuando llegamos al último nos encontramos con una revelación.

En Spoki una mujer asume la crianza de su hija y cree hacer lo mejor que puede, intenta educar con amor, dar ejemplo, atender a su hija, que sea una buena persona para la sociedad y en ese camino se enfrenta a problemas no muy alejados de nuestra realidad: una pareja que la abandonó, una hija que reclama atención, las mamás del colegio que son un poco brujas, los recordatorios mentales de qué hacer y qué no hacer con la educación de su hija, el trabajo que le exige ser exitosa. En esa vida un poco caótica, toma la decisión de darle una Tablet a su hija. La solución perfecta y allí todo empeora. 

Estamos tan cerca de todo esto, que ya no sé si Spoki es un cuento de ciencia ficción o es la realidad que nos respira en la espalda. Hay que leer a Anna, escuchar lo que nos tiene por decir, encontrarnos en esos relatos, vernos con otros ojos. Mirarnos y entender que aún somos humanos. 




lunes, 1 de julio de 2024

Te di ojos y miraste las tinieblas de Irene Solá

 

¿Qué forma tiene el demonio?  ¿Es un perro negro que muestra sus colmillos llenos de saliva y tiene los ojos rojizos? ¿Es un hombre sin cabeza que lleva un cigarro en la mano y tiene patas de cabra? ¿es una serpiente con varias cabezas?  ¿Qué se le pide y qué se da a cambio? ¿Qué hace una mujer cuando obtiene lo que quiere y no lo quiere perder?

Te di ojos y miraste las tinieblas es una novela que cuenta la historia de las mujeres de una familia que arrastran consigo el castigo impuesto a todas las generaciones. Narrada en el plano de una reunión familiar en la cocina de la masía Clavell ubicada en algún lugar de las Guillerías, en capítulos que van desde la madrugada hasta la noche de un mismo día, la autora lleva al lector al tiempo más remoto en el que sucedió todo y con una genialidad logra que, sin perdernos, podamos ubicar los hechos e ir armando en forma de una colcha, todo lo que sucede con Joana, Bernadeta, Margarida, Blanca, Elisabet, Dolça y Angela.

La historia de las mujeres se centra en lo que ocurrió en la masía, en los hombres que fueron por un momento parte de su historia y que luego se marcharon. En lo que le faltaba a cada una de ellas y en lo que tenían demás. En la fuerza en la que asumen la vida y esperan la muerte. En el coraje de enfrentarse con el destino y no hacer de el mas que un niño vulnerable. La forma de asumir la naturaleza de cada una de ellas con una resignación ceremonial que no cabe duda de que fueron creadas para ello.

Te di ojos y miraste las tinieblas es una novela con una riqueza cultural amplia, la autora usa la tradición oral para darnos una muestra de todo lo que podemos llevar adentro, mostrar lo que nos hace imprescindibles y al final de lo que nos construye como universos. La fuerza que trasciende.




jueves, 20 de junio de 2024

El rastro de Margot Glantz y las maneras en las que la música alimenta esta herida que es la vida

 

El corazón, la sangre, la circulación. El piano, el chelo, Mozart. El cuerpo sin vida, el velorio, el moho. La casa de antes, las conversaciones perdidas, el pésame. El bigote ralo, la moda, los dientes postizos. El tequila, el cigarrillo y las largas lecturas. Los mariachis, los castrati, Bach. La vida es una herida absurda y roja.



domingo, 26 de mayo de 2024

Héroes de Mardon Arismendi Angulo y cómo los cuentos nos revuelcan

Después de las lecturas que hice de escritoras latinoamericanas y el paseo fugaz que tuve con dos novelas japonesas, volví a Latinoamérica. Han pasado varios años desde que el gran fenómeno de la migración de ciudadanos venezolanos nos ha llevado a los que vivimos en países vecinos a conocer y reconocer la riqueza de ese país que prometió una libertad.

Justo en esa libertad prometida encontré a Héroes. Un libro de cuentos que ganó en 2011 el premio XVIII Bienal José Antonio Ramos Sucre mención cuento y que fue escrito por Mardon Arismendi Angulo, nacido en El Tesoro Barinas-Venezuela.

Suelo leer los libros de cuentos o antologías durante mucho tiempo para darle a cada historia una oportunidad de ser independiente, de ser ellos mismos. Sin embargo, con Héroes mi experiencia de lectura fue distinta. En los ocho cuentos, existen múltiples universos, momentos, escenas y vidas tan nuestras que es imposible no reconocerse allí. La muerte y el amor son temas que cruzan cada una de las historias.

Curiosamente no hay un cuento que lleve el título del libro, tendría que preguntarle al autor ¿Quiénes son los Héroes? Por su puesto, tengo mi propia hipótesis. Los personajes tienen una riqueza absoluta desde su creación hasta sus acciones. Algunos de ellos son espeluznantes, enfermos mentales, enamorados, violentos, pasivos, victimas, sometidos, resilientes y solitarios. Todos tragados por la injusticia de países como en el que vivimos, resonados por la violencia de crecer y hacerse en mundos crueles y difíciles y, aun así, personajes que mantienen una esperanza, manejados por fuerzas que van más allá del entendimiento y que los lleva a convertirse en Héroes.

Encuentro una búsqueda de formas y de composición narrativa que lleva al lector a querer más cuando se termina cada uno de los cuentos. Una búsqueda que además está muy bien lograda, mostrando cómo evoluciona un escritor con el tiempo, sintiendo que los cuentos fueron escritos en el mismo orden en el que están dispuestos en el libro, el cual se lee como una unidad y en el que existe una conexión entre cada relato que nos hace pensar como lectores en la forma de poder vincular a sus personajes y lugares como el Tesoro, donde se forman los personajes y los convierten en lo que son. 

Leer se ha convertido en un ejercicio de placer y de formación como escritora y aunque lo que aquí les comparto siempre ha generado en mi una inmensa felicidad, saben que uno de los criterios para decirles que lean cada libro, es que cuando yo lo hago, la necesidad apremiante de escribir me revuelca y esta ilusión de algún día llegar a escribir cosas tan maravillosas como las que encontré en este libro, me llevan a decirle gracias. Gracias por escribir esto. Ojalá Héroes pueda volver a editarse y estar disponible a la venta en Colombia y en otros lugares del mundo. La gente necesita leer esto. 





domingo, 5 de mayo de 2024

El cielo es azul, la tierra blanca. Una historia de amor de Hiromi Kawakami

 

No suelo leer historias de amor. Ya saben que ese tema es algo esquivo para mí y leer una obra en la que este sentimiento sea el protagonista desde la primera hasta la última palabra no es lo que quisiera de un libro. Las historias de amor confunden e incluso nos llevan a pensar en las posibilidades, en la esperanza de un futuro. Pero justo hoy, necesito vivir el ahora, pues descubrí que la realidad de una soledad que me acompaña desde siempre, no se va a ir por más que insista. Supongo que puedo vivir con eso. Así que, como todo lo contradictoria que soy, leí esta historia de amor.

Al principio creí, que encontraría drama. Tengo esta falsa creencia de que el amor trae consigo sufrimiento y las relaciones de pareja aún más. Lo sé, debo trabajar en ello. Mi terapeuta tiene un gran trabajo conmigo. A pesar de esto, no fue así. El cielo es azul, la tierra blanca es una dulce melodía de lo que significa la paciencia, el silencio, la convicción y la soledad. Tsukiko Omachi es la protagonista y narradora de esta apacible novela. Ella, una joven soltera que lleva una vida tranquila se encuentra con el profesor Harutsuna Matsumoto al que le dice “maestro” un día que va a un bar. Él fue su profesor de Japonés en el Instituto y no lo había visto nunca más hasta ahora. A partir de ese encuentro, establecen una amistad en la que se ven por coincidencia y se limitan a acompañarse en las noches bebiendo sake y cerveza.

Hay muchos días de lluvia, días de otoño y días de viaje en esta novela. Caminatas por el mercado, por islas, montañas y visitas a restaurantes en los que siempre bebían sake y cerveza. Tsukiko nos va narrando la forma en cómo toma esos encuentros y nunca pierde el foco. No hace una declaración de amor temprana. Cuestiona su personalidad, no porque dude de ella, es porque de alguna manera va en sentido contrario a lo que espera la sociedad de una mujer como ella. Es valiente para decidir que no depende de otros, que prefiere su soledad. Se incomoda con los estándares que debería tener una “señorita” y los desafía. Pero su relación con el maestro se cala tanto en ella y lo acepta. Reconoce su realidad cuando dice: “¿Estoy soñando, maestro? Yo no quiero despertarme” y él, con toda la tranquilidad de un hombre mayor le dice, “pero si es un sueño, tarde o temprano te despertarás”. Un duro golpe de llevarte a la realidad.

Hace unas semanas un amigo me recriminó por leer novelas de este tipo. Los libros te buscan y en una especie de destino están en el momento en el que los necesites, le dije. Esta novela es tan profunda que no dudo en que, a ustedes, mis lectores, les encantará encontrarse con esta historia de amor. Merecemos amor, así sea en los libros.



miércoles, 3 de abril de 2024

Una mujer corre de Bibiana Ricciardi

Hablar de correr y de novelas al mismo tiempo es el conjunto de todo lo bueno que hay en la vida o por lo menos, de las cosas que me dan placer. Desde que vi esta novela en las promociones de la librería sentí que debía leerla. La portada por supuesto no podía ser más sugestiva así como lo es el título. ¿Qué se puede pensar cuando se lee "Una mujer corre"? ¿Qué piensa una mujer cuando corre? ¿por qué corre una mujer? aclarando que, correr acá no es huir o escapar. Correr es el acto de ir tan rápidamente que entre un paso y el siguiente los pies quedan en el aire. Otras preguntas también se plantearon y quedaron en el aire antes de leer. 

Me encontré entonces con lo mismo que vivo todos los días a las 5 de la mañana cuando, al levantarme, me pongo unos tenis y salgo a correr cerca de mi casa. Es un ejercicio de disciplina y autoconocimiento extremo. Una vez el cuerpo se adecua a andar a cierta velocidad, el ruido que te molesta no es el jadeo de la respiración, son los pensamientos que flotan y rompen con la aparente tranquilidad. Ese ruido se va haciendo claro y te encuentras con los pensamientos reales, los que te atormentan, los que están allí y te roban una sonrisa en el silencio o los que vuelven y abren zanjas que creíamos cerradas.  

Bibiana Ricciardi es una corredora y ha experimentado la incomodidad del silencio de los pensamientos y en esta novela muestra la vida de Antonia  mientras hace una carrera matutina. Su vida familiar, de pareja, laboral y como madre. Las incógnitas que le genera su padre que está en la cárcel por delitos de los que tiene certeza, ella misma es el producto de uno de ellos, pero sabe que no puede hacer nada la respecto. Antonia como personaje toma fuerza mientras el narrador nos muestra los pensamientos y los pasos mientras ella corre.

Una mujer corre no se trata solo de correr, pero se trata esencialmente de las carreras que trae la vida, las que decidimos correr y las que no, de la intensidad con la que corremos, de los pensamientos que llegan mientras avanzamos y de la música que ambienta cada km. 

Cualquier mujer que lea esta novela dirá, soy una mujer que corre incluso si no lo hace.



domingo, 21 de enero de 2024

Descubriendo a escritoras latinoamericanas mientras me enamoro de un librero.

 

A principios de diciembre del 2023 trataba de distraerme de la cantidad de trabajo en las redes sociales. Instagram es una de las que más me gusta, tal vez porque allí todo es perfecto y si no es perfecto, se disfraza de una serie de consejos y post que sirven como “vitamina para el alma” para continuar con la vida. Estando en esas, di clic en la opción de SI, cuando alguien preguntó si quería entrar a un club de lectura. Por supuesto que me interesan los clubes de lectura, pero no tenía tiempo para reunirme con otras personas. Escasamente tenía tiempo para leer un poquito allí y un poquito acá. Lo cierto es que, en ese club de lectura, el organizador compraba los libros y te los hacía llegar. Yo dije que si a todo, sin pensar.

A mis manos llegó Maldeniña, una novela de Lorena Salazar Masso, a quien no había leído, pero de la cuál por supuesto sí había escuchado. Entonces entré a esta aventura. Me tomó la tarde de un sábado leerla completa. La experiencia fue maravillosa. Estuve en la sesión del club de lectura y me quedaron algunas incógnitas y pude hablar con otros sobre esta historia.

Unos días después, luego de una reunión de trabajo pasé por la Librería Central, estuve dando vueltas entre los estantes y no encontraba nada. Ese es el vacío que te deja la lectura de un gran libro. El duelo de haber culminado la lectura y saber que ya no hay nada más. Estuve a punto de irme cuando un señor se me acercó y me preguntó si buscaba algo en especial, le dije que no, pero que si podía recomendarme algo se lo agradecería. Me dijo que esperara y trajo a un joven moreno, librero, al que no pude verlo a los ojos, por esa extraña timidez que se ha apoderado de mi en temas románticos. Le dije el libro que había acabo de leer y me dijo, te tengo a alguien. Primero me pasó Cometierra me dijo de qué iba y que su autora, Dolores Reyes, es una feminista madre de 7 hijos que escribió la novela en las madrugadas. No sé si esto último sea cierto, pero me reconocí en ella al saber lo difícil que es sacar tiempo para sentarte a escribir mientras los hijos juegan a tu alrededor y te piden. Para lo que sea que sea. Le dije que sí, me lo llevo.

Luego me pasó Temporada de Huracanes, es de una escritura mexicana y …, solo podía concentrarme en sus ojos mirando el libro mientras me contaba que su lectura había sido magnifica y que valdría la pena leerla. Esta bien. Le respondí. No tenía ni una sola pregunta que hacerle sobre el libro, hubiese querido preguntarle ¿cómo te llamas? O ¿me das tu número? Pero no, la timidez hizo de las suyas. Le debí parecer la persona menos interesante de su vida.

Creí que con estos dos libros ya era suficiente, pero él parecía emocionado y continúo. Pasó a mis manos Huaco Retrato. Es una novela que no solo trata de las excavaciones que se hicieron en el Perú, me dijo. En ese punto yo ya estaba enamorada de él y solo le volví a decir que sí.

Salí de la librería emocionada. Me puse una tarea: leerlas y hablar de ellas en conjunto. Una escritora argentina, una mexicana y una peruana. A la colombiana ya la tenía. Mujeres escritoras a las que ya admiro y a las que seguiré leyendo porque cada una con su voz me partió en dos. Y esto, no es una reseña, es una forma de contarles lo que encontré e invitarlos a leerlas. No hay otra forma que ir a comprar el libro y ojalá se puedan enamorar del librero que los/las/les atienda.

Maldeniña de Lorena Salazar Masso, Colombia. Isa es una niña que vive con su padre. Son dueños de un hotel ubicado en un pueblo pequeño que puede estar en cualquier parte de Colombia y que es atravesado por una carretera. Isa ama a su papá y sufre su ausencia. A sus pocos años teje una vida alrededor del hotel y de personajes icónicos del pueblo. El cantinero, el vendedor de tintos, la señora del aseo del colegio, la mujer que mata pollos y la “loca” del pueblo. Isa tiene Maldeniña. Sufre de soledad y de muchas ausencias. Añora el cariño y atención de su padre y crea estrategias para que permanezca a su lado. Es una novela conmovedora, profundamente triste con unas imágenes potentes.

Cometierra de Dolores Reyes, Argentina. Esta la muerte de la mamá y el llanto de su ausencia. Queda María y el Walter, su hermano. María come tierra y al hacerlo puede ver imágenes de los últimos momentos de la vida de quien ha fallecido. En su barrio, la buscan para encontrar a personas desaparecidas y en ese paso experimenta el sufrimiento y la tragedia que rodean las historias de las personas fallecidas. A María también la rodea la tragedia y la autora a través de la perspectiva de la protagonista nos muestra temas como la pérdida, la violencia de género, la injusticia social y la búsqueda de la verdad.  

Temporada de huracanes de Fernanda Melchor, México. El cuerpo brutalmente asesinado de una “bruja” es encontrado en pequeño pueblo en México. En cada parte de la novela, varios personajes, desde su propia perspectiva cuenta los eventos que llevaron a la muerte de la bruja. Y en esas perspectivas se cuenta la historia de un pueblo de México marcado por el calor, la pobreza, el consumo de drogas, el sexo, la violencia y la muerte. Es una novela intensa, hay que estar preparado para leerla, es exigente y es atrapante.

Huaco retrato de Gabriela Wiener, Perú. Si me preguntaran de qué se trata esta novela, podría citar a la misma autora y decir de “cuánto desamor podemos dar mientras creemos estar amando”. Hay dos líneas narrativas en Huaco retrato. La primera, la de la escritora que investiga sobre la historia de su familia, en especial la del europeo que fue a saquear tumbas al Perú y que en su misión dejó a una mujer embarazada y a partir de allí creció la familia. La segunda, la de la escritora que en medio de esa búsqueda debe vivir el duelo de la muerte de su padre, el descubrimiento de la otra realidad que vivía él a través de una segunda familia y las consecuencias de las decisiones que toma en su vida poliamorosa. Hay un humor en esta novela tan exquisito que te lleva a reírse junto con la protagonista de sus propias desgracias.

Es fantástico leer voces poderosas y diferentes entre sí. Escritora con realidades y visiones de mundos caóticos en los que la muerte, el amor, la familia, la inocencia, la libertad, la violencia, todo nos lleva a amarlas.



 

martes, 12 de diciembre de 2023

Punto de inicio: escritura colectiva y fantasía

Compilación de cuentos de fantasía de autores de varias latitudes del mundo que trabajaron en colectivo para compartir con los lectores este multiverso.

Punto de inicio es una compilación de cuentos de fantasía publicada por Multiverso Sello editorial de Editorial Máktaba en el que varios escritores apostaron por la escritura colectiva y dieron forma a este libro de cuentos. Tan pronto como tuve el ejemplar en mis manos, me dio curiosidad por varias cosas. La primera es que la fantasía o la ciencia ficción no es me desvela, así que era un poco escéptica sobre lo que me podía encontrar y si me gustaría, sin embargo, algo en la portada llamó mi atención. Encontré una pluma en el centro que marca de alguna manera el punto de inicio de una espiral formada por letras que corresponden a los títulos de los cuentos. De inmediato pensé, que esta no sería otra recopilación de cuentos, había allí un libro bien pensado.

Resulta que, durante la pandemia Editorial Máktaba hizo una convocatoria de cuentos de ciencia ficción y una vez se encontraron con una cantidad enorme de participantes decidieron trabajar en colectivo para sacar los textos mejor trabajados. Así que el proceso de compilación no estuvo limitado a elegir los mejores cuentos y publicarlos. Implicó, por decisión de la editorial, un trabajo colectivo entre los autores para tener mejores historias y esto me parece realmente un acierto, una apuesta por otras formas de escribir, más allá del oficio de escritura en soledad.

En la escritura colectiva, uno de los aspectos que resulta más complejo, a mi modo de ver, es la separación del autor con su manuscrito en un primer momento para permitir que otros autores, aporten, editen, corrijan, alaben, critican o lean ese primer cimiento de cuento o novela. La escritura colectiva, es un acto de rebeldía de los escritores que permite dejar la posición de dueño de la obra para abrirse a los comentarios de otros que, en perspectiva, solo buscan que mejore.

Así que al leer el libro me encontré con una mar de posibilidades dentro de la fantasía. Ocho autores de Colombia, España y Venezuela nos dejan ocho cuentos en los que, a través de la fantasía y el lenguaje poético, narran un multiverso donde todo es posible, donde las tradiciones familiares, ancestrales, los rituales y la relación con la naturaleza tiene un papel protagónico. Los personajes y los mundos son múltiples; la vida, el destino, los finales y la muerte están presentes en cada historia.

Como siempre pasa con los libros que incluyo aquí, llegar a estas historias generan en mi esa urgencia de ir a escribir mis propios cuentos y novelas mientras aprendo mientras leo. 



lunes, 4 de septiembre de 2023

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes de Tatiana Țîbuleac.

La crudeza de los hechos que nos hacen temblar por tristeza y emoción. 

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes tiene una narración contundente que muestra con crudeza lo que puede llegar a hacer el odio en nuestros corazones, el dolor marcado por la pérdida, la melancolía por lo que pudo ser, el efecto del amor en medio del caos, el arte como herramienta terapéutica. Tatiana Țîbuleac es una periodista y escritora Moldava-Rumana y publicó esta, su primera novela, en 2017 y se convirtió según varios medios en un descubrimiento de la literatura europea. El tema es la relación entre una madre y un hijo a quien ha dañado no intencionalmente por su desgraciada vida.

Por alguna razón, antes de empezar a leer esta novela en alguna parte leí o me dijeron que la trama se desarrolla mientras una mujer y su hijo van en busca del padre de este durante un verano, entonces cuando leí las primeras páginas estuve a la expectativa de esa búsqueda y mientras tanto, un brutal rechazo y odio se mostraba por parte del chico a su madre. Y no, esa búsqueda nunca ocurrió, pero lo que pasa es mucho mejor peor. Esta novela muestra de una forma muy precisa la transformación del personaje a través de los hechos. De cómo la enfermedad o la muerte tienen un efecto sobre la forma en cómo vemos el mundo y el valor que le damos.

Está narrada en primera persona por Aleksy el hijo y protagonista de la novela. Un chico que vive con su madre un verano intenso en una pequeña casa en Francia y a la que inicialmente no quiere ir y que terminará deseando estar sin poder regresar el tiempo.

No tiene demasiados diálogos, pero hay una frase de la madre de Aleksy que sin duda me dejó con lágrimas en los ojos “Te he querido Aleksy, te he querido como he podido” Más allá del amor que muestra, es esa realidad de la maternidad que no se dice, la que nos mueve y que en la sociedad se ha definido como natural e indispensable, pero lo cierto es que, los que tenemos hijos, somos los padres y madres que podemos y no los que queremos. Esta novela muestra esa realidad.

No quisiera contarles a ustedes nada más de lo que pasa allí, porque es crudo, fuerte, doloroso y al mismo tiempo maravilloso; sin duda una novela que debe ser leída.



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